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miércoles, 6 de junio de 2007

FUCK YOU!! FUCK YOU!! FUCK YOU!! ...


... Eso gritaba desde su cuarto de baño Max Cohen, genio matematico, después de tener uno de sus fuertes dolores de cabeza e inyectarse vía cutanea su medicamento. Ahora Max experimentará una alucinación mucho mas fuerte que la anterior, se desmayará y despertará con sangre escurriendo de su nariz. Todo por un número.





Ese número en el cual lleva trabajando hace casi un mes. La respuesta a su hipotesis. Ese número que su maestro también intentó calcular, pero lo dejó por la paz. Miedo? El ataque al corazón? La edad? Dificil descifrarlo. Ahora Max buscaba un patrón en Pi, basándose en los números de la bolsa de valores mundial, y hasta ahora no habia encontrado nada. Hasta ahora, que después de algunos calculos y modificaciones, Euclid, su súper-computadora, desplegó una cadena de numeros y después se quemó. 216 números. Max pensó que era otro error, pero al hablar con su maestro e indagando accidentalmente con fanáticos religiosos y con poderosas firmas corporativas, se dió cuenta que lo tenía. Ese era el resultado de todo su trabajo. Pero la religón y las corporaciones, al presionarlo y acecharlo, aumentaron mas su paranioa. Combinado con sus dolores de cabeza, Max se obsesionó con el número.El número que establece el patrón por el que se rige la vida. Control total. Con esto, es posible predecir cualquier evento dentro de este mundo. Y en 216 dígitos. ¿Quién es el mejor postor? ¿Estamos ante un gran avance, o un gran peligro? ¿A quién le corresponde conocer y utilizar estos 216 dígitos?






Es después de despertar, ahi tirado en ese cuarto de baño, cuando Max se da cuenta de todo. Se afeita la cabeza, consume grandes cantidades de tranquilizantes. Empieza a perder la calma. Y pronto, la sanidad de su mente. Esa vena saltada que tiene arriba de la oreja derecha es la causante de sus molestias. Perseguido, mal-idolatrado, muy presionado y bastante confundido, Max por primera vez procesa las palabras de su maestro: "Si vuelas muy alto, te vas a quemar". Es entonces cuando decide poner fin a su malestar. En la cuspide de su alucinación, Max se mete un taladro encendido a su cabeza, empezando por eliminar esa vena saltada. Todo el baño es salpicado por su sangre.





Al final, todo está en blanco. Todo es tranquilidad. El universo no se rige por matematicas, ni por patrones. Es mucho más complicado que eso. Y las obsesiones te pueden dejar sin vida.



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El Orden... del Caos.

2 comentarios:

elpinguino dijo...

o........... entonces la vida no es ritmo matematico........??? .....entonces les metere un taladro en la cabeza a mis maestros ...empezando por el topo

Yareli dijo...

Todo orden requiere del caos para sentarse en uno nuevo ¿mejor o peor?..quien sabe. Felicidades Mr. Raznor, cosa verde lo quiere.